El año pasado, el segundo desde la creación de la fundación, fue un buen año para Quina Care. El antiguo internado diocesano —que el obispo cedería a Quina Care mediante un comodato de 20 años (con opción a prórroga) para convertirlo en un hospital— quedó oficialmente registrado a nombre de Quina Care. Esto significa que la ubicación del hospital ya es definitiva. Un gran paso adelante. Junto con un arquitecto y un contratista se están elaborando los planos y se prepara la renovación. Encontrar un buen contratista llevó más tiempo del previsto inicialmente, por lo que la renovación aún no había comenzado en 2018.